Empezamos armando pedidos para talleres de barrio que necesitaban una gata de patín confiable y no querían depender de importaciones con meses de espera. Con el tiempo el catálogo creció hacia el izaje de motores, el posicionamiento de cargas en fosa y las estaciones elevables para industria pesada. Hoy despachamos por volumen a distribuidores regionales y también atendemos pedidos puntuales de talleres que recién se equipan.
No vendemos por catálogo decorativo. Cada producto que entra al almacén pasa por una revisión de capacidad real en toneladas, estado de sellos hidráulicos, eslabones de cadena y ganchos forjados. Si una gata no sostiene la carga que promete, no sale. Esa es la parte del trabajo que no se ve en una foto de producto, pero es la que sostiene la relación con el cliente.