Si el taller trabaja por turnos o necesita el equipo para una parada de planta, conviene avisar con antelación. Los plazos cambian según el volumen y el tipo de accionamiento.
Primero definimos qué se va a levantar y con qué frecuencia. No es lo mismo una gata de patín para autos bajos que un tecle de 2 toneladas para extraer motores en fosa. Preguntamos tonelaje, altura mínima, tipo de piso y si el operario trabaja solo o en pareja. Con esos datos descartamos modelos antes de cotizar.
Con el perfil claro, revisamos disponibilidad en almacén y confirmamos si el modelo requiere accesorios: mango desmontable, gancho con seguro, rampas para plataforma o bloqueo mecánico. Si el equipo no está en stock, indicamos el plazo real de reposición en lugar de prometer fechas que no controlamos.
Antes de despachar, cada unidad pasa por una revisión de sellos hidráulicos, recorrido de pistón y estado de la cadena grado 80 en el caso de los tecles. Verificamos que la válvula de seguridad bloquee el descenso y que los ganchos forjados no presenten deformación. El número de serie queda registrado para futuras garantías.
La entrega incluye una explicación práctica del uso seguro: purga de aire en sistemas hidráulicos, posición correcta del punto de apoyo y límites de carga. Después del primer mes hacemos seguimiento para saber si el equipo rindió como se esperaba o si conviene ajustar el modelo en la siguiente compra.
Antes de comprometer un pedido de gatas hidráulicas, tecles de cadena o plataformas de elevación, conviene dejar por escrito qué entra en cada etapa y qué queda fuera. Estas son las aclaraciones que repetimos con más frecuencia en taller y en planta.
La revisión inicial sirve para definir tonelaje, altura de trabajo y tipo de accionamiento según el uso real: no es un estudio estructural ni un cálculo de ingeniería firmado. Si tu caso requiere refuerzo de losa, verificación de vigas o memoria de cálculo para una plataforma de tijera, eso lo asume un profesional habilitado y lo coordinamos como servicio aparte. Nosotros aportamos la ficha técnica del equipo, el peso propio y las cargas admisibles por punto de apoyo.
Los tiempos que damos corresponden a la confirmación del pedido, no a la primera consulta. Un tecle de cadena de 2 toneladas suele salir de almacén en pocos días; una plataforma hidráulica con accionamiento eléctrico puede requerir fabricación o importación según configuración. Si el taller tiene una parada programada, dilo desde el inicio: ajustamos la prioridad de despacho, pero no prometemos fechas que dependan de aduana o de terceros.
La capacidad nominal en toneladas es el límite del equipo, no una recomendación de trabajo diario. Para izaje repetitivo con tecles y gatas hidráulicas sugerimos operar con un margen por debajo del máximo, sobre todo si la carga no está centrada o hay vibración. Las válvulas de sobrecarga y los bloqueos mecánicos protegen ante un exceso puntual, pero no sustituyen el criterio del operario ni el uso de soportes de acero forjado bajo la carga suspendida.
Entregamos el equipo con manual y esquema de conexión, y explicamos el procedimiento de purgado y prueba en vacío. El anclaje al piso, la alimentación eléctrica y la señalización de la zona de trabajo son responsabilidad del taller o de la planta. Cuando la plataforma se instala en una línea de ensamble, conviene definir antes quién hace la prueba con carga y quién firma la conformidad, para no dejar ese paso en el aire.
La garantía cubre fallas de fabricación en bomba, cilindro, cadena y ganchos forjados dentro del periodo acordado. No cubre sellos desgastados por uso continuo, cadenas estiradas por sobrecarga, ni daños por golpes, corrosión o falta de lubricación. Mantenemos stock de kits de sellos, cadenas grado 80 y ganchos de repuesto para que una parada no se extienda más de lo necesario. Guardar la ficha del equipo con su número de serie acelera cualquier reclamo.